sábado, 12 de agosto de 2017

Daños punitivos en el código Civil

Los daños punitivos en el Código Civil y Comercial de la Nación (Parte II)*

Por Eduardo Rogelio Galisteo**
  1. La Ley de Defensa del Consumidor y su art. 52 bis
De esta manera, al no haberse incorporado el instituto en el Código Civil y Comercial, ?los daños punitivos resultan sólo aplicables al ámbito de las relaciones de consumo, a través del art. 52 bis de la L.D.C. N° 24.240, reformada por la Ley 26.361; y el art. 1714 del CCC quedó redactado en la ley de la siguiente manera: ?Punición excesiva. Si la aplicación de condenaciones pecuniarias administrativas, penales o civiles respecto de un hecho provoca una punición irrazonable o excesiva, el juez debe computarla a los fines de fijar prudencialmente su monto?.
Ahora bien, el art. 52 bis de la Ley de Defensa del Consumidor establece que “Al proveedor que no cumpla sus obligaciones legales o contractuales con el consumidor, a instancia del damnificado, el juez podrá aplicar una multa civil a favor del consumidor, la que se graduará en función de la gravedad del hecho y demás circunstancias del caso, independientemente de otras indemnizaciones que correspondan. Cuando más de un proveedor sea responsable del incumplimiento responderán todos solidariamente ante el consumidor, sin perjuicio de las acciones de regreso que les correspondan. La multa civil que se imponga no podrá superar el máximo de la sanción de multa prevista en el artículo 47, inciso b) de esta ley”.
Por su parte, el art. 47 inc. b) de la L.D.C., señala que “Verificada la existencia de la infracción, quienes la hayan cometido serán pasibles de las siguientes sanciones, las que se podrán aplicar independiente o conjuntamente, según resulte de las circunstancias del caso, b) Multa de PESOS CIEN ($ 100) a PESOS CINCO MILLONES ($ 5.000.000)”.
Señala Picasso[1] que la propia razón de ser de los “daños punitivos” presupone una reacción importante ante un daño importante, causado por una conducta de extrema gravedad. En la práctica forense de nuestro país, el instituto cumplirá una función bien distinta: pasará, con bastante frecuencia, a ser parte de la cuenta indemnizatoria en los juicios de daños, al lado de los rubros “tradicionales”. Ni se impondrá en casos de inusitada gravedad, ni involucrará sumas elevadas (las únicas realmente disuasivas), dando así frutos distintos a los que otorga en el derecho estadounidenses o de los tribunales británicos.
En este orden de ideas, nuestros tribunales, a la hora de fijar las sumas correspondientes a los “punitive damages”, lejos se encuentran de las exorbitantes sumas de los fallos de los tribunales estadounidenses.
Sin desconocer el interesante aporte que ello implica, se hace necesario advertir que aquella práctica, si se quiere, presenta un nivel de complejidad y disparidad tal que incluso ha conducido a que, en los años recientes, académicos y tribunales estadounidenses se embarcaran en un ejercicio de profunda revisión de la misma, disintiendo arduamente sobre cuestiones fundamentales respecto de los daños punitivos y las funciones que éstos deberían cumplir[2].
  1. El daño punitivo y su naturaleza jurídica
Por otro lado, no debemos dejar de señalar la naturaleza sancionatoria, que es propia del derecho penal, y no resarcitoria –propia del derecho civil–, es por ello que una parte de la doctrina considera desacertada su inclusión en la Ley de Defensa del Consumidor y su consecuente aplicación en su marco, considerando, algunos autores, incluso que los daños punitivos son inconstitucionales (conf, CN Civ., Sala H, causa “San Miguel, María L. c/ Telecentro S.A.”, del 10.12.12).
            Bien dice Picasso[3] que algunos fallos han sido consecuentes con la premisa de que únicamente proceden los “daños punitivos” en caso de dolo o culpa grave del proveedor. Así, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial consideró que la aplicación del art. 52 bis de la Ley 24.240 requiere “una conducta particularmente grave, caracterizada por la presencia de dolo o, como mínimo, de una grosera negligencia”, y que “la doctrina ha interpretado que no puede bastar el mero incumplimiento contractual”, para fundar el rechazo de la multa frente al incumplimiento de la administradora de un plan de ahorro previo que había revocado indebidamente la adjudicación de un vehículo antes de su entrega al actor.
Para finalizar, los punitives damages son sanciones de índole penal, pero que, dado que son tan severas y aflictivas como las penas del derecho penal, no requieren para ser impuestas de todas las garantías propias del proceso penal, como ocurre por ejemplo con la insuficiencia de la confesión como prueba condenatoria.
Como bien señala Edgardo López Herrera, el daño punitivo es un fenómeno multifacético, en el que no se deben tomar únicamente los beneficios indebidos, la magnitud de los daños o la reprochabilidad de la conducta por separado y en forma excluyente. Todos estos elementos hacen a la formación del criterio para decidir la procedencia y la cuantificación de la condena.
Todavía nos queda un gran camino por recorrer en la doctrina como en la jurisprudencia. Es que en la mayoría de los precedentes que registra la jurisprudencia nacional se han impuesto “daños punitivos” sin que hubiera mediado, de hecho, la prueba de un dolo o una culpa grave y con sumas que distan mucho de carácter disuasivo del instituto y de muy bajo monto en relación al daño[4].
Por ello es indispensable el aporte que en los sucesivo haga la doctrina y que sirva de apoyo a los fallos que han de venir en un futuro en los tribunales.

[*] El presente corresponde a la continuación del artículo publicado en el Diario Nº 119 (31.07.2017):
[**] Abogado, cursa la Maestría en Magistratura de la Facultad de Derecho-UBA, trabaja en la Justicia Federal Civil y Comercial y es ayudante docente de la materia Elementos de los Derechos Reales, de la Cátedra de la Dr. Mariani de Vidal, en la Facultad de Derecho-UBA.
[1] Picasso, S. (2009). “Ley De Defensa Del Consumidor, Comentada y Anotada”,  La Ley, Buenos Aires, pág. 633.
[2]  Martínez Allez, G. (2012). “¿Para qué sirven los Daños Punitivos?”. En La Ley,  N° 220, 2012, pág. 1.
[3]  Picasso, S. (2014). “Objeto extraño en una gaseosa y los daños punitivos”, Revista La Ley, 25.06.2014. pág. 3.
[4] La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Federal Civil y Comercial, Sala III, resolvió en un juicio de daños y perjuicios contra la empresa proveedora de electricidad Edesur S.A. –donde quedó probado un total de 40 cortes que se prolongaron por más de 400 horas, lo que incluyó además varias festividades de navidad y año nuevo–, elevar la suma fijada en concepto de daño punitivo de $10.000 a $20.000. CNCCFed, Sala III, causa N°5474/13/CA1, carát. “Gullo Claudio Fabián c/ Edesur S.A. s/ daños y perjuicios”, del 25.10.2016.
recuperado de:http://dpicuantico.com/area_diario/doctrina-en-dos-paginas-diario-civil-y-obligaciones-nro-120-07-08-2017/

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