miércoles, 17 de agosto de 2016

DOCTRINA ALTERINI-PRESCRIPCIÓN ADQUISITIVA

PRESCRIPCION ADQUISITIVA. DR JORGE H. ALTERINI
El caso de los muebles
Cuando existe buena fe, y la cosa no es hurtada ni perdida, y además existe título oneroso, es de aplicación el art. 1894. La cuestión se presenta, en consecuencia, cuando pese al título y a la buena fe la cosa es hurtada o perdida.
a) La situación de los muebles en el Código de Vélez
En el Código de Vélez no había ninguna disposición especial respecto a las cosas muebles, éstas cuanto máximo y conforme alguna doctrina solo podrían adquirirse al amparo de la prescripción larga del art. 4015 del Código Civil derogado.
La ley 17.711 introdujo el art. 4016 bis al Código Civil derogado: "El que durante tres años ha poseído con buena fe una cosa mueble robada o perdida, adquiere el dominio por prescripción. Si se trata de cosas muebles cuya transferencia exija inscripción en registros creados o a crearse, el plazo para adquirir su dominio es de dos años en el mismo supuesto de tratarse de cosas robadas o perdidas. En ambos casos la posesión debe ser de buena fe y continúa".
b) La nueva norma
b.1) Cosa mueble hurtada o perdida
La norma en cuestión opera cuando nos encontramos ante una cosa mueble hurtada o perdida.
Se unifica el plazo que en el Código anterior era de tres años para cosas no registrables y de dos para cosas registrables. Ahora en todos los casos el plazo de dos años
La nueva norma también guarda plena sintonía con el art. 4º del régimen automotor "El que tuviese inscripto a su nombre un automotor hurtado o robado, podrá repeler la acción reivindicatoria transcurridos dos (2) años de la inscripción, siempre que durante ese lapso lo hubiese poseído de buena fe y en forma continua". Pese a que la norma automotor se para desde el ángulo de la acción reivindicatoria existe consenso que en realidad regula un caso de prescripción adquisitiva.
Diverge en cambio del art. 162 de la Ley de Navegación que requiere para la adquisición de un buque con buena fe y justo título, prescribe la propiedad por la posesión continua de tres años.
b.2) No es necesario el título oneroso
No es necesario el título oneroso, dado que la norma al igual que el antecedente del art. 4016 bis no lo exige. Por tanto, la norma se aplica tanto si el adquirente de la cosa mueble es a título gratuito como si es a título oneroso(186).
En la ponencia presentada en el IV Congreso Nacional de Derecho Civil por Enrique C. Banchio, Antonia del V. Beuck de Banchio, Luis Moisset de Espanés y Alejandro Ossola se recomendó "que como no se ha contemplado expresamente el supuesto de las cosas muebles adquiridas de buena fe y a título gratuito, podría pensarse que se mantiene el viejo régimen del Código que establecía su imprescriptibilidad, por lo que creemos necesario se dicte una norma aclarando el punto". En sentido contrario Jorge H. Alterini se pronunció requiriendo, que dado que en el art. 2412 la doctrina exige título oneroso por similares motivaciones y con mayor razón todavía, es dable exigir la onerosidad cuando, con apoyo en el art. 4016 bis, se trata de usucapir una cosa mueble que por haber sido robada o perdida no era alcanzada por dicho precepto. En concreto propuso en el dictamen preliminar que "para la plena oponibilidad del dominio de una cosa mueble robada o perdida, adquirida por prescripción, mediante la posesión de buena fe durante los plazos legales, en las condiciones del art. 4016 bis del Código Civil, es menester que la adquisición haya sido a título oneroso". El despacho del mencionado Congreso en definitiva entendió que el art. 4016 bis comprendía también a los adquirentes de buena fe, a título gratuito, si bien una importante minoría propuso un despacho sosteniendo que el adquirente a título gratuito es pasible de reivindicación(187).
La nueva norma, y su inclusión conjunta con los inmuebles, no deja dudas de que la adquisición por justo título puede tratarse tanto de título oneroso como gratuito. En el sistema de usucapión del Código Civil y Comercial el título oneroso no es requerido como una condición para operar la misma en ninguna de sus formas, puede usucapir tanto el adquirente a título oneroso como gratuito.
b.3) Cosa mueble no hurtada ni perdida poseída de buena fe, pero adquirida a título gratuito
Si la cosa mueble es ni hurtada ni pérdida, existe buena fe y título oneroso, juega el art. 1894 y la adquisición legal instantánea de la misma.
Si la cosa es hurtada o robada, existe buena fe y título oneroso o gratuito es posible adquirirla por usucapión conforme al art. 1898 del Código Civil y Comercial.
¿Qué ocurre si estamos ante una cosa no hurtada, ni perdida poseída de buena fe pero a título gratuito? En tal caso no es aplicable ni el art. 1894, y en principio no se encuentra en la letra del art. 1898.
Debe tenerse presente que el art. 2254 declara no reivindicables en materia de automotores los automotores inscriptos de buena fe, a menos que sean hurtados o robados. Esta norma estaría decretando la adquisición por obra de la ley de los automotores adquiridos de esa manera. Supra hemos sostenido que este artículo debería interpretarse en correlación con la primera parte del art. 1894. Si es así quedaría fuera la adquisición a título gratuito.
La doctrina en materia de automotores con anterioridad a la sanción del Código teniendo en cuenta que si el rodado, no robado ni hurtado, hubiera sido adquirido a título oneroso la inscripción habría hecho adquirir el dominio (art. 2º del régimen automotor) y si el mismo automotor fuera robado o hurtado e inscripto y poseído de buena fe, ya sea que la adquisición fuera onerosa o gratuita, a los dos años se habría operado la usucapión (art. 4º del régimen automotor) entendió que la hipótesis de automotor no robado ni hurtado adquirido a título gratuito, donde la situación es de menor entidad que en el caso de un automotor robado o perdido, la adquisición a título gratuito obsta a que funcione el art. 2º de la ley de automotores, pero es aplicable en cambio la usucapión del art. 4º del régimen automotor(188). Todas estas normas se encuentran vigentes por lo que la interpretación se mantiene.
¿Qué ocurre con las restantes cosas muebles adquiridas en la hipótesis del título de este apartado?
Borda, en referencia a la norma análoga del Código Civil derogado afirma que aunque "no prevé el caso de cosas no robadas ni perdidas, pero adquiridas de buena fe (...) es obvio que también a ellas se aplican los plazos de prescripción contenidos en esta norma"(189). En sentido concordante Moisset de Espanés entiende que la norma del art. 4016 bis del Código Civil derogado, era aplicable al que adquirió a título gratuito una cosa del que incurrió en abuso de confianza si concurren los demás requisitos exigidos por la norma(190).
En efecto, si las cosas robadas o hurtadas dadas las de esta norma pueden usucapirse, sería totalmente injusto y contrario a toda lógica no admitirlo en los casos en que no hubieran sido robados o perdidos(191).
En definitiva la norma es aplicable también a los casos de cosas muebles, no hurtadas o perdidas, adquiridas por justo título y buena fe a título gratuito.
Art. 1899.— Prescripción adquisitiva larga.
Si no existe justo título o buena fe, el plazo es de veinte años.
No puede invocarse contra el adquirente la falta o nulidad del título o de su inscripción, ni la mala fe de su posesión.
También adquiere el derecho real el que posee durante diez años una cosa mueble registrable, no hurtada ni perdida, que no inscribe a su nombre pero la recibe del titular registral o de su cesionario sucesivo, siempre que los elementos identificatorios que se prevén en el respectivo régimen especial sean coincidentes.
Fuente: art. 1833 del Proyecto de 1998
1. Prescripción adquisitiva larga
Cuando no existe ni justo título ni buena fe el plazo se fija en veinte años. La ley no distingue entre inmuebles y cosas muebles ni que ellas sean o no registrables por lo que se aplicaría a todos ellos.
A tenor de la tercera parte del artículo no hay dudas que la norma abarca no solo a los inmuebles sino también a las cosas muebles sean registrables o no dado que trae una disposición especial que acorta el plazo de diez años para un supuesto particular.
La doctrina a la luz del 4016 bis había discutido si fuera de los supuestos previstos en esa norma podía usucapirse la cosa mueble. Particularmente cuando existía mala fe.
a) La prescripción adquisitiva de muebles, sin buena fe, en la legislación anterior
Con la legislación anterior al Código vigente se expusieron tres opiniones diversas:
a.1) Imposibilidad de usucapir
Para algunos autores no era posible la usucapión: "Ninguna norma permite adquirir el derecho por prescripción al poseedor de mala fe. Esta omisión del legislador tiene diversos fundamentos. Cuando una persona toma posesión de un inmueble, lo cultiva, lo hace producir, realiza actos socialmente útiles; es lógico, pues, que luego de largos años, la ley le confiera el derecho de propiedad aunque el cultivador tuviera perfecta conciencia de que el inmueble no era suyo. Cosa distinta ocurre con los muebles. El poseedor de mala fe generalmente es un delincuente que se ha apoderado de la cosa mediante hurto o robo; y si se trata de una cosa perdida, ha omitido la obligación legal de denunciar el hallazgo; además, las cosas muebles no son por sí productoras de fruto sino cuando son accesorias de un inmueble; todas éstas son razones para mirar con más benevolencia al poseedor de mala fe de un inmueble que al de una cosa mueble"(192).
En el IV Congreso Nacional de Derecho Civil la mayoría —con disidencias— propuso en su despacho que: en las hipótesis no comprendidas expresamente en el art. 4016 bis la acción es imprescriptible. Por su parte la minoría coincidía en que: El poseedor de mala fe de cosa mueble no puede prescribir en caso alguno.
Fluye en este criterio la concepción que la usucapión se justifica mucho más en materia de inmuebles que en la de cosas muebles donde no se advierten actos beneficiosos para la comunidad del poseedor de mala fe, como en el caso de los bienes raíces.
a.2) Posibilidad de la usucapión en los plazos de los arts. 4015 y 4016 del Código Civil derogado
Otros juristas postulaban que el interesado pudiera acudir a la usucapión prevista para el poseedor de mala fe en los arts. 4015 y 4016 del Código Civil derogado. Una minoría de los firmantes del despacho de la mayoría en el IV Congreso Nacional de Derecho Civil, entendió por el contrario que las hipótesis no comprendidas en el art. 4016 bis quedan contempladas en el plazo de veinte años del art. 4016(193). Sostuvo Moisset de Espanés que "las mismas razones de seguridad jurídica que inspiran la consagración de la prescripción adquisitiva a favor de los poseedores de mala fe de un inmueble, obligan a consagrar normas semejantes con respecto a los poseedores de mala fe de bienes muebles". Por tanto, el citado autor admite la usucapión del poseedor de mala fe conforme el art. 4016 del Código Civil derogado, siendo la opinión dominante
que predominó en doctrina, aun en ausencia de título y en presencia de mala fe(194). Se consideró a los arts. 4015 y 4016 del Código Civil derogado, suficientemente amplios, en esta interpretación, para receptar en su seno, a la usucapión de cosas muebles, aun de mala fe, en los supuestos no comprendidos en otras normas. Ellos quedarían comprendidos en el art. 4015 cuando habla de "demás derechos reales", y en el art. 4016 que no realiza ninguna distinción.
a.3) Aplicación de la Ley de Navegación
Otros autores proponían recurrir analógicamente a la Ley de Navegación que en su art. 162 dice:
"La adquisición de un buque con buena fe y justo título, prescribe la propiedad por la posesión continua de tres años. Si faltare alguna de la referidas condiciones, la prescripción opera a los diez años".
Argumentaban Papaño, Kiper, Dillon y Causse, que es ésta la norma análoga a la que debe acudirse. Si puede usucapirse un buque a los diez años aun en ausencia de todo título y buena fe, cuál sería el motivo para negar la posibilidad de la prescripción adquisitiva en el mismo lapso y condiciones a los poseedores de rodados(195), a lo que puede agregarse cualquier otra cosa registrable.
Nelson Cossari y Leandro Cossari sostuvieron que ante la carencia de una norma específica como la que existe en materia de buques el caso entraba dentro del supuesto de prescripción de los arts. 4015 y 4016 del Código Civil derogado, es decir posibilidad de usucapir a los veinte años. La solución podía parecer demasiado rigurosa, pero lo cierto es que quien compró sin observar los recaudos legales por lo menos no obró con el cuidado debido y no puede invocar su propia torpeza. La postura que no permite la usucapión en ningún caso, conspira contra la seguridad jurídica al mantener abierto sine die la posibilidad de contestación el dominio. Parecía loable la iniciativa de acudir a la normativa de buques, pero hay que ser muy cuidadoso en materia de aplicaciones analógicas cuando se habla de la adquisición de derechos reales, máxime en estos casos en que implicaba a su vez una extinción de derechos para el titular registral. La aplicación de las normas generales sobre prescripción adquisitiva, en cambio, no forzaba los textos. Ello sin perjuicio que de lege ferenda pudiera establecerse otro plazo que sea congruente al establecido en materia de buques(196).
b) La cuestión en el actual Código
La cuestión parece superada ahora en ese sentido, es posible la prescripción adquisitiva de toda cosa mueble, pero ante la carencia de los requisitos conjuntos de título y buena fe se requiere el transcurso de veinte años. La norma no distingue entre inmuebles y muebles, y respecto a estos últimos no distingue los registrables de los no registrables.
Una cuestión a dilucidar es si en materia de buques prima la ley especial de la Ley de Navegación o la norma posterior del Código Civil y Comercial.
2. Disposición especial para cosas muebles registrables
La segunda parte del artículo se refiere a un caso específico referente a las cosas registrables que no deja de ser bastante común sobre todo en materia de automotores. Alguien adquiere una cosa registrable, que no es ni hurtada ni perdida, porque la recibe o bien de su titular registral o bien puede invocar una cadena ininterrumpida de actos jurídicos que se remontan al mismo.
Mariani de Vidal planteó este caso donde quien pretende usucapir, recibió el automotor del verdadero titular registral o de una cadena regular y sucesiva de trasmisiones que arrancan en aquél.
Nótese que este poseedor no puede alegar buena fe al no haber inscripto su título.
En este caso se reproducían las soluciones del apartado anterior postulándose la imposibilidad de prescribir, o la necesidad de veinte años o de diez años por aplicación de la Ley de Navegación, pero Mariani de Vidal agregaba una cuarta opción: lisa y llana aplicación del art. 4º de la Ley Automotor (plazo de prescripción de dos años), por ser injusto que quien recibió del propietario no pueda usucapir —o hacerlo recién a los 20 años— y si en cambio pueda hacerlo el poseedor de una cosa robada, o enajenada mediante abuso de confianza, si es que logró la inscripción registral(197).
Podía decirse que en tal caso el adquirente tendría siempre acciones personales, aun cuando no pudiera usucapir en el lapso del art. 4º de la Ley Automotor, pero también era cierto que siendo un mero derecho personal el mismo se encontraba expuesto a peligros —v. gr. la quiebra del titular registral— de los que estará exento si el dominio se considera ya consolidado por la usucapión. Se trataba, de una opinión que proviniendo de tan prestigiosa autora debe ser largamente meditada(198).
La norma del Código Civil y Comercial se hace cargo del problema, pero impone un plazo de diez años, demasiado largo quizás para quien tiene una cadena ininterrumpida que se remonta al titular registral, pero no inscribió por las razones que fueran el título.
Los requisitos para que funcione la norma, además de la posesión y el tiempo, son que:
1) se trate de una cosa mueble registrable;
2) la misma no debe ser ni hurtada, ni perdida;
3) la cosa ha sido recibida del titular registral, o de su cesionario sucesivo. Es decir debe demostrarse que fue quien figuraba inscripto en el registro el que entregó la posesión de la cosa al adquirente, o bien que el mismo llegó a su posesión a través de una cadena ininterrumpida de instrumentos que remontan al titular registral;
4) los elementos identificatorios deben ser coincidentes. Debe coincidir lo inscripto, lo que se dice que se transmite en los instrumentos respectivos, y las identificaciones obrantes en la cosa que se posee. Por supuesto que para la identificación en los instrumentos basta con la individualización suficiente de la cosa (v. gr. número de dominio), si no tuviere otra especificación. Sin embargo en materia del registro y cosa la coincidencia deberá ser plena en todos y cada uno de los elementos identificatorios.
Opinión de Alterini, J. H. y Alterini, I. E.

No hay comentarios.: