martes, 31 de enero de 2012

Derecho real de habitación.Fallo 11 de Octubre 2011-Bellucci-Areán-Carranza Casares


Buenos Aires, 11 de octubre de 2011.//-
Y VISTOS: Y CONSIDERANDO:
1. A fs. 567/569 el juez de grado hizo lugar a la pretensión de la cónyuge supérstite y le reconoció el derecho real de habitación sobre el inmueble de la calle F. J. S. M. de O. ..., 4° piso, dpto. “F” de esta ciudad, con sustento en el art. 3573 bis del Código Civil. Contra dicho pronunciamiento se alzan los legatarios.-
2. Para decidir como lo hizo, y luego de desarrollar suficientemente los principios jurídicos aplicables en la materia (los cuales en sí mismos no han merecido reproche, de manera que, no () se abundará sobre aquél aspecto técnico, de sobras conocido, y será utilizado en la especie aunque con la añadidura de otros parámetros útiles para formar convicción)), el a quo ponderó el cumplimiento en el caso de los requisitos de admisibilidad previstos por el citado art. 3573 bis, y rebatió cada una de las objeciones que los apelantes oportunamente formularan a la aspiración de la cónyuge. Culminó el magistrado por considerar que en la especie no se advertía un ejercicio antifuncional del derecho que la ley reconoce a su favor (art. 1071, del Código Civil), como señalaban los legatarios, y sí, en cambio, una solución que se ajusta a la finalidad tuitiva de la norma aplicable.-
Para obtener la revisión del fallo en esta instancia los legatarios circunscriben su agravio a la excepcionalidad del instituto, su carácter asistencial, que en el caso se estaría atendiendo desmedidamente, y en el alto valor de la propiedad de autos que le permitiría adquirir a la cónyuge supérstite, con su 50%, un departamento de dos ambientes absolutamente digno y en la misma zona en la que hoy se encuentra situado aquel en el que reside.-
En suma, la controversia respecto de la procedencia del derecho real de habitación viudal reclamado en autos se circunscribe al valor del inmueble, el cual a criterio de los apelantes supera la esfera de admisibilidad que demarca el art. 3573 bis del Código Civil.-
Los agravios vertidos respecto de los reclamos de la cónyuge en punto a los gastos de conservación del inmueble, son materia de debate ajena al presente recurso, de modo que no serán considerados en el presente.-
3. Sentado lo anterior, es preciso señalar que se trata de un verdadero derecho real de habitación regido, en lo no previsto de modo particular por el citado art. 3573 bis, por las normas pertinentes de la ley sustantiva, por tanto, es especial por su origen, finalidad y caracteres. Y si se recuerda que las cargas que soporta el dominio son excepcionales, con la consecuente presunción de que aquél es libre de ellas en caso de incertidumbre, la habitación considerada como un desmembramiento del dominio tiene ribetes singulares, de allí que el derecho reconocido al cónyuge supérstite con mayor razón participa del carácter de excepción. Corolario de ello es que todo titubeo en lo que a la configuración de los presupuestos de procedencia del derecho de habitación viudal se refiere, remiten a una hermenéutica con sentido adverso a la pretensión del cónyuge.-
Pero no puede soslayarse que, como tiene resuelto la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la naturaleza del instituto obliga a que la interpretación del mismo se haga con amplitud para que no se desvirtúen los fundamentos asistenciales que le dieron origen y por ende, se torne ilusoria su aplicación (cfr. esta Sala, noviembre 4 de 1987, LL, 1988-A-328, con cit. CSJN marzo 20 de 1985, LL , 1986-C-458).-
En ese piso de marcha corresponde memorar también la exigencia legal, concordante con los fines tuitivos de la ley, que la estimación de la propiedad no supere el límite máximo requerido para ser declarado bien de familia. El término genérico “estimación” (no “valor”) otorga al judicante un amplio margen para aplicar la norma. Claro está que, ante la ausencia de previsión específica al respecto, cabe remitirse a las normas propias que regulan el derecho de habitación. Así, la habitación habrá de limitarse a las necesidades personales del habitador y su familia, conforme su condición social, y dichas necesidades serán juzgadas en relación a las diversas circunstancias que puedan aumentarlas o disminuirlas, como sus hábitos, estado de salud y lugar en donde viva, sin que se le pueda oponer que no es persona necesitada (arg. arts. 2953 y 2954, del Código Civil).-
Va de suyo que el propósito eminentemente tuitivo de la norma no ampara a cualquier cónyuge supérstite, sino que procura asegurarle un techo razonable a costa del aplazamiento de herederos o legatarios que concurran a la sucesión, por eso si es posible la tutela del cónyuge por otro medio (como lo sería la significación pecuniaria del bien) no debe exigirse el sacrificio o sometimiento del derecho de propiedad de los sucesores (arg. art. 1071, de la ley fondal).-
Sobre el particular, no se aprecia en la especie una actividad recursiva eficiente en los términos del art. 265 del Código Procesal, puesto que la afirmación que los impugnantes realizan acerca del valor de las propiedades en la zona en la actualidad es meramente conjetural. Y tampoco se ha acreditado en autos, que por las características del inmueble y condiciones personales de la habitadora, el bien exceda sus necesidades personales.-
En definitiva, los presupuestos de admisibilidad se encuentran reunidos y no existe probado motivo alguno que conduzca a presumir la irrazonabilidad de la aceptación del amparo legal a la viuda, que acertadamente decidió el juez de grado.-
Por ello, SE RESUELVE: Confirmar el pronunciamiento de fs. 567/569, en todo cuando allí se decide y fue materia de recurso. Con costas a los apelantes vencidos (art. 69, de la ley adjetiva). Los honorarios se regularán oportunamente (art. 14, ley 21.839). Regístrese y devuélvase, encomendándose al juez las notificaciones del caso.//-
Fdo.: Carlos A. Bellucci - Beatriz Areán - Carlos A. Carranza Casares

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